Conceptos bajo sospecha

Conceptos bajo sospecha.
Reflexiones en torno a la igualdad, memoria, disciplina y autoridad en la educación española actual.
En unos momentos en los que la comunidad ecducativa, parece estar puesta en el punto de mira, el pensar sobre la situación de ésta, parece tarea necesaria, si queremos conocer un poco más los tiempos que nos han tocado vivir. Esta es la pretensión de este breve artículo; la de llevar a cabo un breve acercamiento a la situación actual de la enseñanza en nuestro país.
A fin de delimitar algo más la reflexión, hemos decidido tomar como eje central de ésta, una serie de conceptos, que a nuestro parecer. son cruciales ; y lo suficientemente representativos de la situación de la docencia en España, como para que puedan dar lugar a un ejercicio critico, que esté a la altura de los tiempos. Estos conceptos no son otros que los que aparecen ya en el subtítulo de nuestro escrito, y que como el lector habrá tenido ya oportunidad de apreciar, se refieren a las nociones de igualdad, memoria, disciplina y autoridad; todo ello, dentro de un contexto muy específico; que no es otro, que el de la educación secundaria española. Una vez aclarados los presupuestos de de los que partiremos, podemos comenzar nuestra andadura reflexiva, deteniéndonos en el primer lugar de parada obligada: La igualdad.
Cabe preguntarse: ¿por qué igualdad es por la que se decanta la ordenación legislativa de la educación secundaria actual?. Y la respuesta, aparentemente no carece de justifcación, y puede ser en un principio, y sin entrar en detalles, hasta loable. Pues se nos habla de igualdad de oportunidades. El problema se encuentra entonces en el modo en que esa igualdad de oportunidades pretende ser conseguida. Podríamos decir, si se nos permite la expresión; que se busca una "igualdad de oportunidades a la baja". Esto es: el nivel de exigencia no debe ser "al alza", pues esto iría en contra de la igualdad de oportunidades de los alumnos. Y es cierto que iría en contra de la igualdad de oportunidades, pues no tendrían todos ellos la oportunidad de acceder a un sistema de enseñanza con un nivel por lo menos aceptable; sino que antes bien los estudiantes se verían relegados,como de hecho ocurre, a una enseñanza degradadada. Esa homogeneización, aun siendo "a la baja", conlleva un ir-en-contra, de esa máxima de la educación actual que propugna el tratamiento de los alumnos atendiendo a su especificidad; y por otro lado va en contra de lo que desde los comienzos de la civilización occidental era el ideal de educación
griega (paideia): la consecución de la excelencia( arete). Pero claro está, esta es otra palabra, que tampoco goza hoy de muy buena aceptación dentro del clima educativo postmoderno. La pregunta debería ser entonces: ¿Por qué no propugnar unas mismas condiciones, que exijan a los alumnos el intento por alcanzar la excelencia (arete); en lugar de defender la mediocridad? ¿Por qué no propugnar una "igualdad de oportunidades al alza"?.
Podríamos seguir hablando sobre ésto largo y tendido; no obstante quedan aún unos cuantos conceptos por examinar; y preferimos ensayar algunas breves aproximaciones reflexivas en torno a ellos, que abran un camino por el que el pensamiento crítico pueda transitar, antes que dejar zanjadas estas cuestiones de una vez por todas. Así, en nuestra siguiente parada, nos percataremos de que el concepto de memoria que en la actualidad se maneja, también se encuentra desprestigiado. La memoria; igual que el Ser aristotélico, se dice de muchos modos. Pero muchos parecen haber olvidado éso, y prefieren equiparar toda memoria posible,a aquella memoria, ya hace algún tiempo deshechada, que se limitaba a ser almacen de datos que mas tarde serían repetidos de forma mecánica. Es por ello que las actuales leyes de educación, hacen prevalecer la inteligencia sobre la memoria. Esto nos hace sospechar, que se posee en la actualidad un profundo desconocimiento por parte de las instituciones competentes, acerca de qué es la inteligencia; pues si nos acercamos a su sentido etimológico. la palabra inteligencia, procedente del latín inter légere; significa: capacidad de elegir (légere), una cosa entre (inter) varias; y esa elección entre varias cosas, no siempre ha de ser en el orden de lo material; sino que también puede moverse en el orden de lo conceptual. ¿Y de dónde sacaremos esos conceptos sobre los que la inteligencia ha de trabajar, ha de elegir; si previamente no han sido apropiados y asimilados por nuestra memoria? Hay por lo tanto que desterrar esa visión de la memoria como mero almacen de recuerdos o lecciones, para que esta adquiera el carácter dinámico que también posee. Psicólogos como Stern ( introductor del Cociente de Inteligencia) definen a ésta como "la capacidad de adaptar el pensamiento a las necesidades del momento presente"; y cómo se comprenderá facilmente, aquel individuo que posea un mayor repertorio de soluciones aprehendidas, poseerá seguramente, una mayor adaptabilidad a las nuevas situaciones. No por ello hemos de olvidar todo el componente creativo y original de la inteligencia; aunque ésto escapa a nuestros objetivos, tiempo y espacio del que disponemos.
Wenz por otro lado sugiere que la inteligencia es "la capacidad de comprender y establecer significaciones, relaciones y conexiones de sentido"; y volvemos así a la misma cuestión: esas relaciones y conexiones de sentido no sólo han de entenderse en el ámbito de lo extramental, sino que cabe que también se den conexiones y relaciones entre los conceptos que han sido asimilados por el sujeto durante el proceso de aprendizaje; y que como es normal habrán quedado almacenados en su memoria. Aunque sería posible a nuestro parecer seguir presentando argumentos, creemos que éstos, son aunque no demasiados, suficientes, para demostrar que memoria e inteligencia, antes que facultades humanas cotrapuestas, son facultades complementarias; y que esa idea de que la una debe prevalecer sobre la otra sólo; se basa en una concepción errónea y demasiado reduccionista de ambas.
Tras ésto, la próxima noción que sale a nuestro encuentro es la de disciplina; la cual, igual que las anteriores, tampoco atraviesa sus mejores momentos. Parece que la palabra disciplina en nuestros dias se haya convertido en un tema tabú, cuando sin embargo, es condicion de posibilidad de la ejecuión de cualquier tarea; ya sea ésta intelectual o incluso lúdica. de la nueva situación que Nosotros de nuevo creemos que en esta genealogía; debe apuntarse a la comprensión demasiado restringida de la palabra disciplina: que hace que ésta adquiera una resonancia de carácter militar o incluso religioso. Es necesario no obstante, recordar, que a pesar de que la palara disciplina también es utilizada en esos ámbitos, existe también un siginificado totalmente civil y no religioso de la palabra, que sería el que debieramos manejar en educación, sin que por ello nadie hubiera de llevarse las manos a la cabeza. Se trataría pues de intentar ver la disciplina, como la condición necesaria para el desarrollo y ejecución de cualquier tarea humana; sea ésta de carácter intelectual o lúdica.
Y llegamos así hasta nuestro último alto en el camino de ésta reflexión, para encontrar en él a la autoridad; que cómo no iba a ser menos, se encuentra también bajo sospecha. "merman la autoridad real y moral del profesor". Quizás sería necesario, y pese a pecar de pesado, un nuevo examen de la noción de autoridad; pues como toda palabra, ésta también tiene su historia. Pasaremos por alto todo lo referente a la autoritas latina, así como el concepto de autoridad manejado por los escolásticos medievales, para acercarnos hasta un nombre mucho mas cercano. Nos referimos a H.G.Gadamer. Éste acercamiento se debe a la necesidad de pensar de mano del filósofo alemán; la posible restauración del concepto de autoridad tal y como éste lo hace en su monumental obra: "Verdad y método". El discípulo de Heidegger piensa que no toda autoridad debe ser vista como algo impuesto a la fuerza, sino que cabe también pensar en una autoridad que se convierte en tal, no por la imposición de ésta, sino por el reconocimiento de los otros de ésta como tal autoridad. Así es como la autoridad del profesor debería ser pensada y asimilada en el ámbito educativo. Claro está que ese modo de conseguir la autoridad dista mucho del que utilizan los docentes
para conseguirla. A ésto hay que sumar también, el que la situación con la que éstos se encuentran en los centros educativos, tampoco es la mas idónea para el ejercicio del reconocimiento; mas no por ello debemos perder la esperanza de que este modo de autoridad, sea algún dia posible; y debemos alejar de nuestras convicciones, toda idea que pretenda desligitimar el concepto de autoridad, tal y como se intenta desligitimar los conceptos de igualdad, memoria y disciplina. Pues son todos ellos conceptos, que como indicábamos en el título de nuestro escrito, se encuentran bajo sospecha. Pero ya nos enseñó Hegel, antes incluso que los maestros de la sospecha (Marx, Nietzsche y Freud), que incluso de la sopecha hay que sospechar. Y ya mas recientemente Aurelio Arteta, nos previno de la necesidad de la rehabiltación del concepto moral de compasión, en su libro: "La compasión. Un virtud bajo sospecha". Es por ello que antes de deshechar conceptos tan cruciales para el sistema educativo como los de igualdad, memoria, disciplina y autoridad; quizás deberíamos ver si tales sospechas son o no fundadas: Y si no lo son; como según nuestro parecer, es el caso; quizás quepa la posibilidad de una rehabilitación de tales conceptos para devolverlos a su lugar central en la educación. Del mismo modo que Husserl devolvió su prestigio a "la desprestigiada doxa del mundo de la vida"; o igual que Gadamer pensó el pre-juicio no como obstáculo de la comprensión, sino antes bien como condición de posibilidad de ésta.